La Dra. Belén Santos nos da algunas claves sobre cómo influye la obesidad en la salud cardiovascular.

La obesidad entendida como un exceso de grasa corporal es una enfermedad compleja. No sólo supone un problema estético sino que está asociado a un aumento en los problemas de salud. Es muy importante remarcar que la obesidad actúa como factor de riesgo para el desarrollo de patología cardiovascular de forma directa o favoreciendo la aparición de otros factores de riesgo como la diabetes, presión arterial alta y la dislipemia. De esta forma, la obesidad se ha relacionado con un aumento de la mortalidad, siendo un problema creciente en la salud pública, tanto en la población general, como en la población infantil. .

La obesidad se puede medir de forma sencilla con el índice de masa corporal (IMC). Este se calcula mediante el peso de una persona en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros. Una persona con un IMC igual o mayor a 30 es considerada obesa y con un IMC superior a 25 está en el rango del sobrepeso.

Sobre las recomendaciones, lo más importante es concienciarse que tenemos un problema de sobrepeso u obesidad y poder poner los medios adecuados para reducir de peso. Hay que saber que incluso una modesta pérdida de peso puede mejorar o prevenir los problemas de salud relacionados con la obesidad. Los pilares básicos para la pérdida de peso son: 1) cambios en la dieta, no existe ninguna dieta “milagro”, sino una alimentación sana y en cantidades adecuadas; 2) mayor nivel de actividad física; y 3) cambios de conducta. Hay veces que hay que acudir a un especialista para que nos ayude a través de herramientas adecuadas a alcanzar nuestro objetivo, que no es otro que la pérdida de peso.

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